Alan Courtis

Lo que no tiene forma ni límites



Cuando te voy a ver, noto que minutos antes de tocar siempre estás charlando con la gente, tranquilo, relajado… lejos de la ansiedad.


Lo que pasa es que tocar, también es eso… es una buena excusa para juntarse con amigos.

También creo que uno, después de girar mucho… giras que fueron agotadoras, 40 conciertos en 45 días, casi sin descanso en el medio. Después de eso tocar pasa a ser algo como levantarte a la mañana, entrás en un ritmo que ya lo conoces, te puede salir mejor o peor, depende del día y la inspiración. Pero estás en un nivel medio en que lo podes manejar. Supongo que es igual a cualquier deportista que tiene que salir a jugar. Uno aprende a manejar la situación por la práctica.


Yo te veo muy concentrado cuando tocás, como en trance…


Cuando estoy tocando trato de entrar en esa frecuencia, y simplemente pasa. Uno se conecta con el sonido de una manera muy poco racional. Es un poco como nadar, pero en vez de agua hay sonido.

Es trabajar en un lugar donde el cuerpo se redimensiona, un lugar que es físico pero inmaterial. Me parece que todo esto tiene que ver con el rito, con un ritual. Es un resquicio para trabajar con cosas que sabés son limitadas pero podés dar con la ventana de lo que no tiene forma ni límites. Que llevado al extremo puede ser patológico, de hecho el arte siempre está ligado de alguna manera a la locura. Si te metés en ese resquicio y te dejás llevar mal es muy difícil que puedas volver. Pero todo depende de cuánto podés tener esa ventana abierta, saber que está ahí pero no tirarte. En realidad no creo que tenga sólo que ver con el arte, creo que tiene que ver con nuestra condición, con la condición de todas las personas. Estamos socialmente entrenados para pensar como seres limitados y por eso generalmente le huimos a lo que no tiene forma ni límites. Pero un lado importante nuestro viene de ahí. Los lugares del inconsciente, porque un tercio de tu vida te la pasás durmiendo, ¿y quién se hace cargo de eso?, nadie ni lo piensa. Solamente nos enfocamos en el lado finitamente “domesticado”, pero el lado infinito es muy importante, es importante en la vida de todos inclusive en tiempo físico y constitucionalmente… los sueños o como lo llames, tienen que ver con lo que no tiene forma ni límites.


¿Vos llegás a la música experimental por esa búsqueda?


Yo creo que ésa es la condición de toda música, creo que toda música tiende a abolir el tiempo lineal. No quizás a abolirlo absolutamente pero sí a proponer que hay otra forma de tiempo. Un tiempo más ilimitado, circular. Lo que hace la música experimental es trabajar un poco más al límite de ciertas estructuras, pero no es una condición sólo de la música experimental, cualquier música por lo menos debería tender hacia eso.

Yo llego en la búsqueda de hacer algo que me parezca interesante, porque también me parece que es un problema el rótulo de “experimental”, es de decir, toda música de por sí es ya experimental entonces explicitarlo puede ser una redundancia sin mucho sentido. Cualquier disciplina creativa trabaja con las estructuras que no están cristalizadas. Con los sentidos que no están del todo instalados. Estás buscándole una significación nueva a cosas que por ahí ya la tienen, de alguna manera tiene que ver con eso de que estamos acostumbrados a trabajar con un lenguaje en el que vos ya sabés qué quiere decir cada palabra… pero en realidad hay una dimensión en la cual cada palabra cada vez que la decís quiere decir una cosa nueva. Y eso que es increíble por otro lado puede ser heavy, porque significa que estamos expuestos a la incomunicación total o al otro polo donde todo siempre tiene que significar lo mismo o sea que todos los sentidos de tu vida vienen completamente definidos por lo externo y lo pasado. Por eso hay que buscar el equilibrio para no quedar atrapado en ninguno de estos polos. Es parte de nuestra condición ser limitados, no me parece que haya que ponerse a llorar ni a gritar por eso. Hay que ser inteligente y trabajar desde aceptar la limitación y trascenderla desde esa ventana que te dije, esa posibilidad ilimitada de buscar o generar sentidos nuevos. Creo que la búsqueda es personal. Es el camino de uno como persona más que como profesional. Es lo que uno hace en la vida. Se va dando, en principio quería ser músico; después uno va haciendo un camino. Y las cosas van llevando el asunto.


Se esta formando una escena por lo que estoy viendo…


De alguna manera, a partir de las condiciones post Cromagnon, se llevó a una reformulación de lo que es el underground, como no hay muchos espacios lo que se generó es la necesidad de inventarlos. Están pasando un montón de cosas en lugares que si no te llegan mails no vas por que no te enterás, porque no están en los medios, eso me parece saludable porque se perdió esa lógica de unos años atrás de que las cosas tenían que estar en los medios. Me parece que lo más interesante que está pasando es Buenos Aires pasa por ese lado.


Hace poco tocaste en una librería nueva que abrió acá en Caballito…


Sí, en Cobra. Tocamos con Rob Millis que tiene una banda: Climax Golden Twins, vino de vacaciones y quería tocar. Hicimos la fecha y pasaron la película que él hizo en Tailandia: "My Friend Rain"

y "Phi Ta Khon".Bueno, esos lugares que son chicos, que pasa algo una tarde. Y me parece que revalorizar eso está bueno.Y hay una escena en Buenos Aires creciendo de a poquito. Hay gente haciendo cosas que no entran dentro del catálogo “mainstream”, o sea desde un rock “mal enfocado” o “desenfocado”, hasta gente que trabaja con electrónica o con improvisación. Son muy limitados los campos de acceso a lugares tradicionales, me parece bien inventar otro circuito, que incluso también algún día pueda llegar a tener mucha convocatoria. Es una forma de resistencia a los festivales de estadio, donde no es un lugar donde pasen cosas interesantes. El festival es el lugar de la obviedad. Todos los gestos están completamente preestablecidos. Todo el mundo sabe lo que va a pasar.


Y paga para recibir eso, lo que espera…


Es eso, llevar el celular para iluminar en el lento. Repetir al infinito todos esos clisés.


El uso de Internet hoy ayuda a conocer, al intercambio que antes se hacia por correo…


Yo creo que Internet ayuda a tener un espacio más donde pasen cosas, pero no hay que idealizarlo, hay ciertas cosas que no se puede remplazar, pero pueden convivir… Internet como herramienta ayuda a difundir, es una continuación de cierta contracultura que viene de larga data, de los happenings, del punk, del lado más radical del hippismo. Yo creo que muchas bandas de renombre empezaron y siguieron tocando para 50 personas, no hay que suponer que por que estés tocando en un estadio va a pasar algo grande a nivel cultural. Muchas veces las bandas de más importancia son las que tocaban para nadie, porque estaban haciendo algo que no estaba instalado. Después cuando se instala es difícil mantener el nivel de creatividad, pero igual tampoco está mal difundirlo más. Yo a la escena la veo bastante saludable, quizás en unos años tenga consecuencias sobre la cultura. Lo más parecido que vi fueron los 80, cierta semilla underground estaba en los 80, y en los 90 lo neutralizó el “capitalismo”. Ahora está la posibilidad de que si querés hacer algo lo hacés, y eso es sano.

Es importante tocar y hacer, porque es la instancia donde se va moldeando el asunto, no es lo mismo si lo hacés en el cuarto de tu casa que salir. Aunque a veces uno tenga más dudas que certezas, me parece que compartir las dudas en público hacen que pase a otra fase. Parece que cuando uno va a ver a alguien, ese alguien tiene todas las cosas claras, pero eso es una ficción y algo que no es necesario . Incluso a veces los mejores artistas son los que tienen más dudas, los que asumen su duda. Hay que hacerlo igual y arriesgarse, porque se está trabajando en ese terreno donde no todo está cristalizado es muy difícil saber qué es qué. Podés tener alguna suerte de barómetro que te guíe, pero es más importante la experiencia de hacerlo que tener el control absoluto de todo, que aparte aunque te neurotices no lo vas a tener nunca. Por eso es sano tomar riesgos; no un riesgo destructivo sino un riesgo movilizador. Yo creo que cuando uno aprende a valorar el hacer, después no te importan tanto los resultados puntuales. Siempre chequeás qué pasa, pero no es condicionante para hacer o dejar de hacer. Si tenés tus razones para hacer algo con raíces bien firmes lo hacés igual.

El otro día escuché que se estaban dejando de hacer los cassettes, me parece terrible. Todas las tecnologías son válidas.


También dicen que el CD pierde calidad sonora a los diez años, y ya quieren imponer un nuevo formato para DVD.


El problema es que esas decisiones las están tomando comerciantes, no las están tomando ni planificadores sociales ni artistas. Las está tomando un tipo que dice ¿cuánta plata le puedo sacar a esto? Es un problema porque las tecnologías condicionan la vida. Estar en mano de esta gente no es una buena opción.


Igual pienso que la gente no accede como masa a esto, no la veo tan manejable en este sentido.


No, por supuesto. Mucha gente no. Pero con ciertas decisiones del tipo corporativo no sé si podes luchar.

Se tendrá que reciclar cassettes. Creo que es un gran medio, yo nunca lo abandoné. Estoy grabando un disco ahora y lo estoy grabando en la Porta Studio. Para mí es el ejemplo más claro de independencia productiva. Es una herramienta muy importante, y 4 canales no son pocos.


Te da la oportunidad de expresar el momento, si hoy sentís o querés hacerlo no tenés la necesidad de tener que ir a un estudio con todo lo que eso lleva, y darle valor a lo espontáneo…


Siempre la tengo ahí, en mi cuarto. Esa inmediatez está buena, porque ahí surgen cosas que si tenés que ir a un lugar externo a grabarlas va a ser siempre distinto y seguramente van a perder espontaneidad.


Si se sigue editando en vinilo, no creo que se deje el cassette…


Sí, yo este año edité un vinilo en Inglaterra, y es cuadrado. Y también un simple en Nueva Zelanda, y en teoría tiene que salir un LP en Italia. El vinilo para mí es el formato oficial. Pero más allá de eso los cassettes tienen otro lenguaje, son muy especiales.

Con el tema de los grabadores digitales y el mp3 hay una desmaterialización de la cuestión que tal vez plantea otro tipo de situación, otro tipo de responsabilidades. Si sos un coleccionista de vinilos, tenés una pared de vinilos, y necesariamente tu espacio físico esta ahí. Ahora vos podés tener todo eso en un chip, y lo más probable es que no lo escuches, hay una diferencia: vos tenés la información igual pero al no tener que soportar la presencia física del objeto, te relacionás diferente.


Lo que corre riesgo también es el registro, ante la no materia de la información digital arqueológicamente hablando…


Sí, hice ese disco que se llama “Antiguos dólmenes del paleolítico”, que es un disco inspirado en los dólmenes que son esos monumentos de piedra prehistóricos; y la idea era que me impresionaba ver cuán lejos habían llegado las creaciones de esas personas y que las nuestras van a desaparecer con una rapidez absoluta. Una piedra como ésa tiene muchas más posibilidades de sobrevivir que nuestra tecnología. Si pasa una ola por acá no queda nada, no van a poder reconstruir nada. A veces tener el confort como único referente para estas cosas hace que se pierda de vista que es todo absolutamente efímero.


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Para más Alan Courtis: http://www.geocities.com/a_courtis/


Fotos: Paz Levinson



Últimas actividades y ediciones


REDESCUBRIENDO EL CINE MUDO ARGENTINO: 1900-1924


Este proyecto en realidad lo presenté primero en Europa, en una gira que hice a comienzos del año pasado pasando por 20 ciudades. Lo presentaba en lugares donde había un cine y a alguien le interesaba y hay una movida muy importante de Cineclub en Europa. Pasé por Frankfurt, Stuttgart, Berlín, Hannover, Hamburgo, Ginebra, Viena (ahí en el museo de Arte), después fui a Francia, Holanda, después volví a Alemania y seguí hacia el norte: Dinamarca, Suecia y Noruega. Después lo presenté en Argentina: en Rosario, en Buenos Aires en la Biblioteca Nacional y también en la Noche de los Museos; estuve en General Roca, en Bariloche, en un lugar que se llama Mayor Buratovich en la Provincia de Buenos Aires y en Chile, y pronto lo voy a presentar en Paraná. Ahora quiero hacer la parte “Dos”, ya empezamos a investigar, hay mucho material que esta ahí durmiendo en los archivos y que nadie lo pasa. Me parece que está bueno revalorizar este material. Estamos trabajando con Sergio Subero que es director de cine y con Andrés Levinson que es un historiador del cine. Andrés es el que hace el trabajo de mayor investigación, después entre todos las vemos y seleccionamos las imágenes que sean más autónomas, que sean más interesantes, con más gracia por sí mismas. Porque por un lado está la cuestión histórica, que es para que el que sabe de historia y también por otro lado como te decía tienen que ser imágenes que valgan por sí mismas, porque mucha gente no tiene ni idea de cuál es el contexto.


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Unstringed Guitar & Cymbals (2008)

La historia de este disco es a partir de una guitarra argentina, que compré en un ejército de salvación, que tiene el cuerpo de una guitarra de jazz y el mango de una stratocaster, marca Dimi, de los años 70. Y no tenía puente, probé y nunca le conseguí un puente por era anti-standard, y venía con el plug y unos cables pelados adentro. Entonces la deje ahí, porque para ponerle un puente tenía que deformarle la caja… fue quedando como 8 ó 9 años en un rincón y un día dije “ésta es así, no hay que buscarle nada”. Así que le puse un micrófono de contacto a esos cables pelados que tenía. El disco esta hecho básicamente con acople que sale de esa guitarra que no tiene cuerdas, y además tiene platillos, esta hecho sólo con eso. Está trabajado con algo mínimo, es algo que te exige qué sonido le podés sacar a eso.


Live at Kanadian (2008) con Seiichi Yamamoto & Yoshimi

Es un disco que hice en la gira en Japón, lo hicimos en Osaka, y es básicamente un registro en vivo de ese concierto que fue sin avisos previos, en el sentido de que los conocí ahí y simplemente tocamos. Fue en el 2005, es interesante porque no termina de entenderse qué esta pasando y varía mucho de un tema a otro. Es esa instancia de llegar, conocer a alguien y decir “tocamos”. Lo que pasó estuvo bueno, por la cuestión de que no había pautas bien claras y eso se escucha en el disco. Salimos a buscar el sonido, no salimos a buscar un resultado específico porque no sabíamos qué resultado sería mejor que otro y mucho más con las distancias idiomáticas así que no hablamos nada. Lo interesante del disco es que te deja la posibilidad de tener una duda.


Return of the Stone Spirits (2007) con Ralf Wehowsky

Hicimos un disco con Ralf en su casa. Él tocaba en P16.D4 una banda alemana de posindustrial ya legendaria y ahora vive en Eggenstein una ciudad chica que ni siquiera tiene estación de tren. Ahí tiene un sótano con un estudio impecable. Yo tenía un día libre en una gira por Alemania, le dije si quería hacer algo y estuvo muy bueno. Es un disco muy abstracto, me gusta mucho porque no sonaría como lo hubiera grabado yo. Como fue grabado en el estudio de él, me parecía que él tenía que cerrar la producción de sonido, y después juntos lo escuchamos y vimos cuáles eran las partes mejores, y en lo que coincidimos a partir de eso salió el disco. Él es brillante en la post producción, es muy prolijo. Es noise muy acústico, muy abstracto con una resolución del sonido interesante.

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